Chisináu, la capital de Moldavia, es una ciudad compacta y caminable construida en torno a bulevares verdes y arquitectura de la época soviética. La mayoría de los visitantes se alojan en el centro, donde el Parque Central Esteban el Grande ocupa el corazón de la ciudad. Desde aquí se llega a pie o con un corto trayecto en trolebús a museos, catedrales, mercados y bares de vino.
Empieza por el Parque Central Esteban el Grande, el parque más antiguo y central de la ciudad. Otros favoritos incluyen Valea Morilor (un parque con lago al suroeste), el Dendrarium con su colección de árboles y el Parque La Izvor cerca del recinto ferial. Todos tienen entrada libre y son agradables para pasear.
El Museo Nacional de Historia de Moldavia está en la calle 31 August 1989, a pocos pasos del parque, y alberga arqueología, armas y la famosa exposición de la bodega 'Pommery'. También merecen una visita el Museo Nacional de Etnografía e Historia Natural y el Museo Pushkin.
La Catedral de la Natividad y su campanario dominan la plaza central, mientras que los monasterios de Căpriana y Hîncu permiten excursiones de medio día fuera de la ciudad para los amantes del patrimonio ortodoxo.
El Mercado Central (Piața Centrală) es el lugar para probar productos locales, plăcinte (empanadas), quesos y aguardiente. Complétalo con un paseo por el tramo peatonal del Bulevar Ștefan cel Mare, lleno de cafés y vida urbana.
Moldavia es uno de los grandes países vitivinícolas. Bodegas subterráneas como Cricova y Milestii Mici se visitan en tours guiados desde Chisináu, y muchos bares de vino de la ciudad sirven variedades autóctonas como Fetească Neagră y Rară Neagră.